Siempre hemos sido muy escrupulosos con la jornada laboral y con la necesidad de trabajar duro 8 horas para despues disfrutar con todas tus fuerzas de tu tiempo libre.
Pues sí, “work hard – play hard”, que decimos en A&P. Pero ahora además estamos siendo vigilados. El encargado de mi vigilancia no es otro que Otto, el búho que se coloca en mi mesa cuando comienzo la jornada y no deja de vigilar que trabajo 8 horas (sin distracciones para que el tiempo cunda) y que, pasado ese tiempo, permanece mirándome diciendo que es hora de irse y disfrutar de la gente, de la vida y de mi tiempo.
Cuando me voy de la oficina simplemente pasa a una de las estanterías para esperar el próximo día.
Así es. Este es Otto y ese su cometido. Porque trabajar duro es importante pero vivir lo es más. Bien por Otto!
Pole










